Artículo N.º 04: Interiorismo emocional

Los espacios influyen directamente en cómo nos sentimos, pensamos y vivimos.

El interiorismo emocional es mucho más que una tendencia estética: es una forma de diseñar espacios poniendo a las personas en el centro.

Un hogar, una oficina o un espacio comercial no solo se habita, también se experimenta emocionalmente.

En este artículo exploramos qué es el interiorismo emocional, en qué se diferencia del interiorismo tradicional y cómo puede transformar la manera en la que vivimos y trabajamos.

¿Qué es el interiorismo emcional?

El interiorismo emocional es una disciplina que combina diseño de interiores, psicología ambiental y bienestar emocional.

Su objetivo no es solo crear espacios bonitos o funcionales, sino espacios que conecten con las emociones, la identidad y las necesidades reales de las personas que los habitan.

Cada elección de colores, materiales, luz, distribución, texturas se realiza teniendo en cuenta cómo afecta al estado emocional: calma, seguridad, energía, concentración, alegría o intimidad.

Del diseño estético al diseño consciente

Durante años, el interiorismo se ha centrado principalmente en lo visual: estilos, tendencias y acabados.

El interiorismo emocional da un paso más allá y se pregunta: ¿Cómo quiero sentirme en este espacio? ¿Qué emociones necesito potenciar aquí? ¿Qué me genera calma, qué me abruma, qué me inspira?

El resultado son espacios que no imponen un estilo, sino que cuentan historias personales y se adaptan a la vida real de quienes los usan.

Irene Rivero

Para Rivero, el interiorismo no se limita a lo estético o funcional: cada rincón puede convertirse en un refugio emocional si se piensa desde la empatía y las necesidades de quien lo habita.

En entrevistas recientes, Irene ha enfatizado que elementos como la iluminación, los materiales cálidos o la organización del espacio influyen directamente en estados emocionales como la calma, la creatividad o la sensación de seguridad.

Su trabajo parte de entender cómo cada persona vive y siente su entorno, creando ambientes que no solo son bellos, sino que mejoran la calidad de vida y el bienestar emocional de quienes los usan.

Los pilares del interiorismo emocional

La persona como punto de partida

Cada proyecto comienza escuchando rutinas, recuerdos, personalidad, momentos vitales y necesidades emocionales se convierten en la base del diseño. No existen dos proyectos iguales porque no existen dos personas iguales.

Psicología del color

Los colores influyen directamente en nuestro sistema nervioso. Tonos suaves pueden transmitir calma y seguridad; colores cálidos generan cercanía; los tonos intensos activan y estimulan. El interiorismo emocional utiliza el color de forma estratégica y personalizada.

En un dormitorio pensado para el descanso profundo, los tonos verdes suaves o azules empolvados ayudan a reducir la activación mental y favorecen la relajación. Combinados con textiles naturales y luz cálida, crean una sensación de refugio y seguridad emocional.

En un estudio o zona de trabajo creativo, los tonos terracota, mostaza o toques de coral pueden estimular la energía y la creatividad sin generar estrés. Usados como acentos y equilibrados con colores neutros, ayudan a mantener la motivación y la concentración.

Materiales y texturas que conectan

La madera, las fibras naturales, la cerámica o los tejidos agradables al tacto aportan sensación de refugio y autenticidad. Los materiales no solo se miran, se sienten.

La luz como reguladora emocional

La iluminación afecta al estado de ánimo, al descanso y a la productividad. Aprovechar la luz natural y combinarla con una iluminación artificial bien pensada permite crear atmósferas que acompañan cada momento del día.

Orden, fluidez y bienestar

Un espacio saturado genera ruido mental. El interiorismo emocional busca equilibrio, circulación fluida y soluciones de almacenaje que favorezcan el orden sin rigidez.

Beneficios del interiorismo emocional

  • Mejora del bienestar emocional y mental

  • Reducción del estrés y la ansiedad

  • Mayor sensación de hogar y pertenencia

  • Espacios más funcionales y coherentes con el estilo de vida

  • Conexión profunda entre la persona y su entorno

  • En espacios de trabajo, además, puede aumentar la concentración, la creatividad y la motivación.

  • En viviendas, el interiorismo emocional ayuda a crear hogares que abrazan, acompañan y evolucionan con quienes los habitan.

  • En oficinas, clínicas, hoteles o comercios, permite diseñar experiencias: espacios que transmiten confianza, calma o energía desde el primer momento y refuerzan la identidad de marca.

Más allá de las tendencias

Diseñar desde la emoción es diseñar con sentido.

El interiorismo emocional no sigue modas pasajeras. Es atemporal porque nace de lo auténtico. Cambia cuando cambian las personas, se adapta a nuevas etapas vitales y crece con quienes lo viven.

Conclusión:

El interiorismo emocional nos invita a mirar los espacios de otra manera: no solo como escenarios, sino como aliados de nuestro bienestar. Cuando un espacio está alineado con nuestras emociones, se convierte en un lugar donde realmente queremos estar.

Porque un buen diseño no solo se ve.

Se siente.

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